jueves, 19 de abril de 2012

GOZOS EN HONOR DE LAS LLAGAS DE NUESTRO SERÁFICO PADRE SAN FRANCISCO DE ASIS, venerado en un retablo cerámico en la iglesia de San Lorenzo de Valencia


La devoción por las cinco llagas fue iniciada por San Francisco de Asís que, según la tradición, estando en éxtasis recibió directamente del Crucificado estos estigmas en su propio cuerpo. Estas fueron las cinco heridas que recibió Jesús en su crucifixión. De aquí que la orden de los Frailes Menores haya sido una de las mayores impulsoras de la misma. Por ello existe un bello retablo cerámico en la fachada de la iglesia de San Lorenzo de Valencia, junto a la Casa de los Franciscanos, en que aparece San Francisco de Asís de rodillas con hábito de su Orden y enormes alas de Serafín. San Francisco extiende sus manos llagadas; ante él una bola del mundo y vestimentas eclesiásticas honoríficas han desaparecido por humildad y, arriba tras una nubecilla, Cristo se dirige al santo extendiéndole los brazos. En el cartucho ornamental, arriba en el centro, sostenidos por dos angelitos, el escudo franciscano con las cinco llagas de Cristo que padeció San Francisco. El retablo tiene un formato rectangular apaisado, cuyas dimensiones son 3 x 1,7 m. Tiene un total de 112 piezas.

En el año 1908 se cedió a los Franciscanos la antigua iglesia de San Lorenzo que había sido en sus primeros tiempos mezquita árabe y fue erigida en parroquia en 1238 hasta 1902 en que se trasladó la parroquia a la iglesia del Pilar. En 1908 la iglesia se hallaba casi en ruinas. En 1936 la iglesia quedó despojada de sus altares laterales, siendo dedicada a almacén de ingenieros militares. El convento se convirtió en oficinas del XXII Cuerpo del Ejército de Levante. En los años de la posguerra se fue restaurando la iglesia y se hicieron algunas pequeñas reformas en la casa que se conserva en buen estado. Hay que decir que existió un convento en la localidad de Jérica con esta advocación de las Llagas de San Francisco fundado en el año 1519. Adjuntamos un lienzo de Ribalta con la escena en el Museo de Bellas Artes de Valencia. Existe además una calle dedicada al santo en el barrio de Benimaclet con un precioso azulejo.